5 razones por las que pierdes la motivación

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Todos perdemos nuestro enfoque de vez en cuando, incluso en las cosas importantes. Con la motivación pasa lo mismo.  Debido a las ocupaciones, a todos los compromisos que debemos cumplir y a otros factores, ese deseo ferviente que teníamos por alcanzar un objetivo o lograr un resultado se puede ir apagando hasta desvanecerse.

Hoy quiero compartir contigo 5 razones que pueden hacer que pierdas la motivación para llegar a tus objetivos.

1. Tu estilo de vida ha sufrido un cambio drástico.

Estrés, problemas de salud, el nacimiento de un bebé – todos estos son eventos que provocan cambios drásticos en nuestra vida. Sin importar cuánta motivación tengas y cuánta dedicación pongas de tu parte, a veces la vida nos complica un poco el camino hacia nuestros sueños.

Para tener éxito en cualquier logro importante, será necesario reducir la velocidad en algunas ocasiones; especialmente cuando hay cambios radicales en nuestra vida. Es importante aceptarlo, o de lo contrario lo que conseguimos es frustrarnos y abandonar.

2. Los resultados no llegan tan rápido como esperabas.

Cuando estamos motivados y emocionados por un proyecto, empezamos con todo el entusiasmo y esperamos ver resultados inmediatamente; sin embargo, hay que estar conscientes de que habrá objetivos en los que es necesario invertir más tiempo y esfuerzo antes de ver alguna mejora.

Una manera de mantener la motivación si no hay resultados rápidos es dividir en objetivo principal en otros más pequeños; de esta manera vas teniendo pequeñas victorias y tu motivación se mantiene para seguir avanzando.

3. Has perdido el foco.

El enfoque se requiere para cualquier logro importante y es parte importante de la motivación. Cuando te enfocas como un láser en el resultado deseado nada se interpone en tu camino. Por desgracia, muchas cosas pueden hacerte perder el foco.

Trata de identificar los bloqueos antes de que aparezcan para prevenirte y mantener el rumbo en la dirección deseada.

4. Tu motivación  proviene de una fuente externa, y no de ti misma.

La auto-motivación siempre se encuentra presente en los grandes logros. Si la motivación es proporcionada por alguien que no seas tú, es fácil que conseguir el objetivo no sea una prioridad y quede relegado a un segundo plano.

Es importante que encuentres tu propia motivación para lo que sea que estés tratando de hacer; es decir, que encuentres tu «por qué». Con ello en mente puedes centrar tus esfuerzos y recordar ese por qué cuando tu motivación disminuya.

5. Tus prioridades han cambiado.

A veces, la falta de motivación se presenta cuando hay un cambio en las prioridades. Generalmente no es una acción consciente y por ello no lo notamos de inmediato.

Por ejemplo; supongamos que tu objetivo es pagar tus tarjetas de crédito en una fecha determinada. Tienes todo tu plan hecho y lo vas cumpliendo. ¿Qué pasaría si pierdes tu trabajo o alguien en la familia enferma?  Evidentemente, tus  prioridades cambiarán. Y, si bien es importante atender estos eventos cuando se presentan, no te desanimes y retoma tu objetivo en cuanto tengas la capacidad para hacerlo.

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