Aprende a decir «no» sin sentirte culpable

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¿Qué tan seguido dices cuando en realidad hubieras querido decir no?

Tal vez a una persona pidiéndote un favor que te quitaría tiempo que tienes destinado para otra cosa, a tu prima que quiere que le des un aventón a su casa después de la reunión, a la amiga que te llama – justo cuando te dispones a jugar con tu hijo- para contarte que discutió con su marido. También podría tratarse de un cliente que te ofrece un proyecto para el cual no tienes suficiente tiempo (si lo aceptas tendrías que dejar de hacer otras cosas).

¿Por qué cuesta trabajo decir no?

Porque nos sentimos egoístas, culpables, incluso avergonzadas ya sea de negar nuestra ayuda a alguien que la necesita o de que nos consideren incapaces. No queremos hacer sentir mal a esa persona; no queremos que piensen mal de nosotras… así que es más fácil decir sí para evitar esas sensaciones desagradables.

Detrás de una actitud demasiado complaciente puede estar alguna de estas razones:

  1. Queremos evitar sentimientos incómodos.
  2. Creemos que es una manera de demostrar amor.
  3. Buscamos aprobación.
  4. Queremos evitar conflictos.

Te invito a analizar por qué te cuesta trabajo decir no.

¿Qué pasa cuando decimos a algo que no queremos hacer?

Cuando decimos que sí cuando en realidad quisiéramos decir no, no estamos poniendo límites, estamos cediendo el control a alguien más; no estamos siendo respetuosas con nosotras mismas, ni con nuestro tiempo, ni con nuestras prioridades, ni con nuestros objetivos.

Podemos justificarnos diciendo que no va a tomar mucho tiempo o que esa persona en verdad nos necesita o que será solamente por una vez… sin embargo, en nuestro interior sabemos que no fue la mejor decisión.

Lo que conseguimos es estresarnos y frustarnos porque «no tenemos tiempo» para lo que sí es importante para nosotras. Terminamos agotadas física, mental y emocionalmente. Hasta podemos sentirnos molestas con nosotras mismas porque no fuimos capaces de negarnos.

No queremos hacer sentir mal a otras personas y pagamos el precio de sentirnos mal nosotras.

Beneficios de decir no

Tampoco se trata de que jamás vuelvas a ayudar a quien te lo pida; se trata de aprender a poner límites y de respetar nuestras prioridades.

Si dices no a ciertas peticiones tendrás estos beneficios:

  • Serás más productiva. Si eres de las personas que «no tienen tiempo» para hacer lo que quieren o necesitan tal vez estás haciendo demasiadas cosas para los demás. Al decir no recuperas el control. No permitas que tu tiempo sea controlado por otros; el tiempo es irrecuperable, es valiosísimo. Úsalo inteligentemente, honra tus prioridades, enfócate en tus objetivos. Solamente tú puedes decidir en qué vale la pena invertirlo
  • Tendrás más energía. Al hacer cosas que no quieres o que te roban tiempo gastas energía que podrías estar invirtiendo en otra cosa que sea importante para ti. Usa tu energía en las actividades que genuinamente deseas. Te sentirás más feliz.
  • Estarás menos estresada. El «tener que» hacer algo que no quieres te genera estrés, tensión, ansiedad, te puede hacer sentir mal físicamente con dolores de cabeza, de hombros, de espalda. Puedes evitar todo eso diciendo no. Cuida de ti.
  • Te desharás de personas tóxicas. Este tipo de personas son las que suelen pedir todo tipo de favores. Buscan sacar ventaja, se quejan, toman el papel de víctimas, manipulan, te hacen sentir culpable. Si dices no de forma consistente, en algún momento se alejarán.

Tips para decir no sin sentirte culpable.

Si te cuesta trabajo decir «no» a secas porque te parece descortés, grosero, cortante o hiriente, intenta estas respuestas:

  • Me encantaría ayudarte, pero ya tengo un compromiso. Puede ser contigo misma o con otra persona; no importa si tu compromiso es ir a tu casa a tomar un café mientras ves un programa de televisión después de un día cansadísimo.
  • No voy por ese rumbo y ando con el tiempo medido. Esto aplica para cuando alguien te pide aventón y necesitas llegar a otro lado. O llevas a tu amigo a donde te pide o llegas tú a tiempo. ¿Cuál es tu prioridad?
  • Lo siento, tengo que irme. Puedes usar esta respuesta para cuando una conversación o una reunión se alarga demasiado. Aquí estás demostrando respeto hacia tu tiempo y tus prioridades.
  • Discúlpame, ya tengo planes. Tal vez los tengas o tal vez no. Tal vez tu plan es pasar la tarde descansando o simplemente no te apetece salir de casa.
  • No. Lo siento. Es la forma más directa de negarse a algo. No es necesario que des explicaciones y la otra persona tampoco tiene derecho a pedírtelas. Es tu derecho usar tu tiempo como mejor te convenga.

Espero que haya sido útil y que te atrevas a decir «no» la próxima vez que así lo sientas.

¿Sabes? Cada vez uso la última respuesta con más frecuencia, y se siente bien 😉

Déjame tus comentarios. ¿Estás diciendo sí más de lo que quisieras?

2 respuestashasta ahora.

  1. Macky dice:

    En lo personal siempre he sido muy claridosa para decir que no, cosa que no sucede en lo profesional. Me dejé llevar por esa idea de que hay que decir sí porque nunca sabes dónde se van a abrir las puertas pero la verdad nada bueno ha salido de decir sí nomás, lo bueno ha salido porque he dicho sí con todas las ganas del mundo.

    Ahorita sigo la otra filosofía, si no es «Fuck yeah!» entonces es no.

    • Roxy dice:

      ¡Buena filosofía, Macky! Cuando dices que sí con todas las ganas es porque sabes que es algo bueno, algo que te emociona, algo que te ayudará a ir hacia tu objetivo.

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