El sacrificio de comer saludable

 

Hace tiempo que traía este tema en la cabeza… finalmente pude expresarlo después de contestar una aportación en el programa Planea tu menú en el que estoy trabajando en estos días con un grupo de mujeres.

Una de las tareas en el programa fue elegir entre 1 y 3 productos procesados que quisieran dejar de consumir. Una de las chicas comentaba que en su familia dejaron de consumir embutidos y para ella es un sacrificio porque le encantan los hotdogs. ¿Te suena familiar?

He notado que el «sacrificio» es una expresión recurrente cuando se habla de alimentación saludable y ¿sabes algo? estoy convencida de que no tiene que ser así.

Algo que siempre digo es que comer es un placer; la comida saludable no debería causarnos angustia ni hacernos sufrir. Creo que cuando tomamos una decisión debemos estar a gusto con ella, bien convencidas de lo que estamos haciendo para asumir todo lo que implica sin sentirnos mal.

Además es fundamental tener un por qué, una razón poderosa por la cual elegimos hacer lo que estamos haciendo.Cuando ese por qué es realmente importante te aseguro que no será un sacrificio sino una motivación.

Lo que sucede con la comida es que varias personas creen que comer saludable significa privarse de todo lo que les gusta ¡y eso sí es un suplicio!. Por otro lado, cuando se permiten comer algo «prohibido» se sienten culpables y se recriminan el haber fallado y se imponen restricciones más grandes. ¿Qué sucede? Caen en un círculo vicioso que solamente genera frustración y sentimientos de derrota lo que hace que abandonen su intención de comer saludable.

Para hacer esto más llevadero te sugiero utilizar la regla 80-20. Esto significa que el 80% de tu alimentación sea saludable y el 20% restante puede ser chatarra/pecaminosa/no saludable … como quieras llamarle.

¿Acaso crees que yo jamás como hotdogs, fritangas, Bubulubus y jugos embotellados? ¡Claro que los como! Muy esporádicamente, pero los como; ya sea porque se me antojan o porque alguien me invita. Y los como sin culpa, sin sentirme mal porque es parte de mi 20% No es algo que haga todos los días y sé que por ese hotdog que me comí hace 6 meses no estoy «arruinando» mi buena alimentación ni me va a dar cáncer.

Lo que quiero decir es que tomes tus decisiones con un por qué en mente y jamás desde el miedo.

No es lo mismo decidir disminuir mi consumo de embutidos porque quiero mantenerme sana y activa por muchos años para disfrutar a mis hijos y a mis nietos, que decidir no comerlos nunca jamás porque son malísimos, me envenenan y si los como me va a dar cáncer. ¿Ves la diferencia?

Si estás en esta situación, sintiendo que te sacrificas para comer saludable, te invito a hacer este ejercicio: analiza lo que te estás diciendo y si estás tomando tus decisiones desde el miedo o la culpabilidad.

Si es así, cambia tu discurso. Anota tus por qués, tu motivación, los beneficios que quieres tener al comer saludable. Imagina cómo sería tu vida si lo hicieras, cómo te sentirías, todo lo que mejoraría. Anota todo lo bueno y olvida lo negativo.

Te invito a dejar tus comentarios abajo. ¿Sientes que te sacrificas para comer saludable? ¿Estás tomando tus decisiones desde el miedo? Cuando hagas el ejercicio que te propongo, regresa a comentar tus resultados.

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2 respuestashasta ahora.

  1. Gloria dice:

    Cuando comencé a cambiar de hábitos alimenticios lo hice desde el miedo. Me había subido la presión y tenía que bajar de peso. Por meses tuve miedo si quiera de comer algo de azúcar o sal. Con el tiempo y ya sin medicinas comencé a equilibrar lo que comía. Aún tengo de repente excesos o me mal paso, pero se como contrarrestar unos días mal comidos. Trato de que mi Comida sea lo más natural posible.
    Me gustó el ejercicio que sugieres, lo haré. Gracias.

    • Roxy dice:

      Es comprensible Gloria, en inevitable sentir miedo en esa situación y sin duda sirvió como motivación. Ahora que estás mejor cambia el discurso y céntrate en los beneficios; es casi lo mismo (porque finalmente quieres evitar enfermarte) pero pensando en forma positiva; así no te estresas ni te angustias. Te felicito por el cambio que hiciste para mejorar tu calidad de vida.

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