Entrevista sobre Autosabotaje

La Psic. María Teresa Lezama es una mujer a quien conocí hace varios meses y a quien considero una persona valiosa, de quien he aprendido mucho y con quien comparto puntos de vista sobre algunos temas.

Tuvimos una charla muy interesante y amena sobre el tema del autosabotaje.

A continuación una transcripción de parte de esta charla.

¿Qué es el autosabotaje?

Empecemos por el término que le antecede: sabotear. Sabotear es entorpecer un proceso, un emprendimiento. Cuando una persona está intentando algo o está emprendiendo algo y algunos más vienen a entorpecer ese proyecto, eso es sabotear. Y es muy cruel, muy triste que esa clase de cosas sucedan; pero más triste aún cuando uno se sabotea a sí mismo. Parece que nos tendríamos que preguntar «¿Cómo? Yo no me estoy saboteando.» ¡Claro! claro que nos saboteamos eventualmente porque todos hemos pasado por esa clase de situaciones y seguiremos haciéndolo algunas veces más.

Me gustaría que nos dieras algunos ejemplos para identificar de qué estamos hablando.

¿Cómo entorpecemos nuestros propios proyectos?

Cuando iniciamos algo y no lo terminamos. Lo dejamos a medias.

Otro es, muy típico, posponer. Mañana, mañana empiezo, mañana lo hago… bueno, ya mañana no porque es viernes, ¡mejor el lunes! ¡Ah! ya estamos a finales de octubre, ¿qué falta para diciembre? Empiezo en enero.

Otro más es el perfeccionismo: hasta que no quede perfecto no doy el siguiente paso. El perfeccionismo como tal no existe. Yo creo que además de las matemáticas que son una ciencia exacta no hay mucho más tan perfecto, tan exacto.

Empieza las cosas, ve haciéndolas y a medida que transcurre todo lo irás puliendo, afinando y corrigiendo; a lo mejor te regresas dos pasos pero luego avanzas seis o siete.

¿A qué recurrimos cuando nos saboteamos? A las excusas. Siempre voy a encontrar una manera de justificarme: es que estuvo lloviendo ¿cómo iba yo a salir? Si Rocky salía a correr con lluvia y todo, a menos que tu salud esté muy frágil, tú también puedes salir, nada te va a pasar.

Siempre encontramos la excusa perfecta – ahí sí, perfecta – para aplacar la conciencia, el sentido de culpa, la carga.

Entonces, para hacer un resumen de lo que hemos platicado hasta ahora, podríamos decir que el autosabotaje es cuando nosotros mismos hacemos algo para no lograr lo que queremos o lo que tenemos planeado.

Si lo vemos desde afuera es, como tú decías antes, ¡qué cruel es que alguien te eche a perder tus planes! pero cuando nos lo hacemos a nosotros mismos es tantito peor.

Otra forma que tenemos de autosabotearnos es que aquellas personas en quienes estamos dejando nuestro poder y vienen y entorpecen nuestros proyectos; también con ello estamos haciendo autosabotaje. ¿Para qué le das poder?

recupera tus decisiones, tu albedrío, tu determinación y no culpes a los demás. Si haces cosas o las dejas de hacer es tu responsabilidad. Porque muchas veces decimos «es que él no me dejó, él me saboteó el proyecto». Habrá ocasiones en que realmente otros te saboteen porque estás en una empresa donde hay envidias, hay gente que está obstaculizando tu trabajo; pero en tus proyectos más personales sólo tú puedes hacerlo. Deja de encontrar culpables y deja de comportarte como la víctima perpetua.

Muchas veces, quienes tú permites que te saboteen es la gente más cercana a ti. A veces uno permite que su pareja, esa persona con quien estás compartiendo la vida, es quien viene y sabotea los proyectos porque tú se lo permites. Y es en ambos casos; lo mismo una mujer puede sabotear los proyectos de su compañero y viceversa.

Creo que esa forma de sabotaje, permitiéndole a los demás que interfieran en nuestros planes, se vuelve mucho más difícil de identificar.

Dejamos la responsabilidad en alguien más y no queremos aceptar que en realidad es nuestra. Cuando cedemos nuestro poder a otras personas nos perdemos.

Así es. No podemos perder de vista que nadie es responsable de nuestra vida. Los únicos responsables de nuestra vida somos nosotros mismos.

Ya nos diste algunas formas de autosabotaje. Un ejemplo de autosabotaje podría ser cuando una persona consigue una cita para el trabajo de sus sueños y el día que tiene que asistir a la entrevista de trabajo le pasan mil cosas (no suena el despertador, se descompone el auto, el autobús se retrasa…) y no llega a tiempo.

Sí. Existe una cuestión que se llama el efecto de la profecía cumplida. Estoy todo el tiempo diciendo «¿qué tal que me enfermo para ese día? ¿y si me enfermo para ese día? ¡Ay! Que no me vaya a enfermar para ese día.» Y ese día, te enfermas. Lo estuviste invocando y llegó.

Es por eso que tienen tanto efecto algunas herramientas que se usan en psicología como la Programación Neurolingüística.

Si uno se maneja constantemente con frases negativas estás autosaboteándote.

Tere, hay quienes se sabotean antes de empezar por la creencia de no ser lo suficientemente buenos para lograr algo, que no lo merecen.

Lo que mencionas de no creernos lo suficientemente buenos o merecedores del progreso o de alcanzar una meta tiene que ver mucho con nuestro nivel de autoestima: cuánto te aceptas, cuánto te quieres, cuánto te admiras, cuánto te valoras sin que lleguemos a la finísima línea con el ego que te puede devorar. Es muy delgada la línea entre un nivel de autoestima saludable y el ego.

Otro asunto del que hablas es la zona de confort. Se dice que hay una zona de confort, que hay una zona de reto que circunda a la zona de confort y que hay una zona de riesgo. No te brinques desde la zona de confort hasta la zona de riesgo; ve por partes.

Sal de la zona de confort, explora tus zonas de reto y procura no entrar en la zona de riesgo. No va a ser zona de riesgo cuando ya domines el primer círculo de la zona de reto, se va a ir ampliando.

Me gustaría que nos digas, Tere, ¿qué consecuencias tiene el autosabotaje en nuestra vida?

Siempre que estamos emitiendo conductas de autosabotaje los primeros afectados somos nosotros pero también vamos a estar contaminando con nuestra reacción emocional a las personas que tenemos más cerca.

El autosabotaje empieza en la mente; con pensamientos negativos, con pensamientos obstaculizantes, con pensamientos castigantes hacia nosotros: no vas a poder, ¡déjalo! ¿a qué vas a competir con tales o cuales personas si son mejores que tú.

Los pensamientos inciden directamente en tu estado emocional. Se dice que las emociones y los sentimientos dependen de tus pensamientos. Es por eso la importancia del uso de las palabras pero no solamente hacia afuera sino lo que te dices ti mismo: anímate, trátate bonito, quiérete, sé gentil contigo.

Mándate a ti mismo mensajes bonitos, pensamientos bonitos para que empieces a disfrutar emocionalmente y tus sentimientos sean agradables.

A veces nos tratamos peor que a nadie, ¿no?

¡Sí! Somos muy duros con nosotros, somos muy crueles en nuestro trato. Si algo no sale bien decimos: soy una tonta de capirote, nada me sale bien, soy un perdedor. ¡Qué feo decirse eso! No es así. Rescatemos nuestros talentos, vayamos por nuestras habilidades, desarrollémoslas. La gentileza empieza contigo, quiérete.

Trátate bonito en la mente, trátate bonito en tus emociones y vas a ver cómo se va a reflejar en tu cuerpo ese buen trato. Hacer ejercicio es un buen trato, alimentarte saludablemente es un buen trato, tomar una ducha es un buen trato, dormir a tiempo es un buen trato y todo eso va reflejándose en la mente, en las emociones, en el cuerpo y por qué no decirlo, espiritualmente.

Nos vamos a ir sintiendo más plenos si no nos saboteamos. Por el contrario, si tú te saboteas es muy probable que estés de mal humor, es muy probable que vivas constantemente frustrado, que tus emociones no sean sanas, que tu cuerpo lo refleje incluso en tu postura, y que espiritualmente no te sientas tan pleno.

Cuando nos saboteamos, como tú dices, se refleja en nuestro estado de ánimo y en nuestras reacciones, entonces estamos afectando a las personas que están alrededor nuestro porque andaremos de mal humor e incluso podemos tener reacciones violentas. En el fondo está nuestra autoestima, están las creencias limitantes que tenemos sobre nosotros mismos, está nuestro miedo.

Justo eso, Roxy. El enojo, la violencia exacerbada y explosiva, la tristeza continua, la melancolía y el dolor que andamos trayendo, que ya no es dolor sino sufrimiento crónico emocional; todo eso tiene sus raíces en el miedo. ¿Miedo a qué? A vivir.

O bien estamos perdiendo el sentido de la vida o bien estamos oscilando. Un poco eso es la vida, estar constantemente en la búsqueda de razones para amar la vida. Las filosofías antiguas nos dicen que vivir es fácil y que ser feliz es fácil, solo encuéntrate, encuentra tu centro y tu paz.

Ya que hemos identificado que nos estamos autosaboteando ¿qué nos podrías recomendar para evitarlo?

No hay fórmulas mágicas. Lo que sí hay es una cuestión que se llama ir al psicólogo, una reeducación que se llama terapia.

En términos generales, si tú identificas que te obstaculizas a ti mismo cada emprendimiento que haces detente un poco, analiza qué es lo que está pasando, a qué le tienes miedo.

La recomendación sería hazlo con todo y miedo, y considera las probabilidades: puedes fracasar y puedes tener éxito. Recuerda a la gente inspiradora, incluso ellos tienen fracasos y son tenaces y persistentes.

Explora y explota tus habilidades. Quizá tengas talentos que fuiste dejando olvidados en el camino; tal vez no vas a vivir de ellos profesionalmente, pero complácete en tus talentos.

Cuando tú te amas no te vas a sabotear y cuando tú amas verdaderamente a otra persona tampoco lo vas a sabotear. ¿De qué estamos hablando? El amor es la respuesta a muchísimas cosas.

Puedes contactar a la Psic. María Teresa Lezama al 271 74 97 342

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2 respuestashasta ahora.

  1. Muy buena entrevesita. Me identifico mucho con todo lo que dicen. Muchas veces siento que soy mi peor enemiga y me cuesta mucho salir afuera y mostrarme. Gracias por compartirla!!!

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