La rutina es el hábito de renunciar a pensar… y no siempre es malo

 

Las costumbres son muy fuertes y difíciles de romper.  Cuando sales de una costumbre de años es normal que te sientas perdida, y a veces eso puede durar ¡años! Eso fue lo que me pasó a mi y no fue sino hasta hace unos meses que me di cuenta.

Estuve sujeta a horarios impuestos por alguien la mayor parte de mi vida – desde los 3 años, cuando empecé el kinder, hasta los 24 años, que fue cuando renuncié a mi empleo de tiempo completo. Pasé un año trabajando por mi cuenta y luego, por tres años más, tuve otro empleo de tiempo parcial. En total, 24 años de mi vida.

¿Libertad o caos?

El año que pasé trabajando como freelance fue, lo confieso, un descontrol total. No supe qué hacer con mi tiempo; trabajaba durante muchas horas pero sin orden. En ese momento realmente no me importaba porque no tenía hijos, no había nadie que dependiera de mi y no era consciente de que podría haber aprovechado inteligentemente mi tiempo.

Cuando dejé mi empleo sentía una libertad ¡total!, que podía hacer lo que quisiera sin importar nada. Se sentía lo máximo saber que era dueña de mi tiempo – pero en realidad no lo era, solamente que no lo sabía.

¡Olvidarse de la rutina era fantástico! ¿No es lo que se suele decir? Todo mundo anhela salirse de la rutina porque la rutina es monótona, porque la rutina es aburrida, porque la rutina te quita espontaneidad, porque la rutina hace la vida triste, porque la rutina es lo peor.

Así pasé 5 años hasta que me cayó el veinte de que no tiene por qué ser así y que la rutina puede ayudarnos en los momentos difíciles.  Mi crisis de depresión es lo peor que he vivido y a la vez uno de los periodos que más enseñanzas me ha dejado.

La rutina, uno de mis salvavidas.

Además de todo el trabajo interno que he hecho lo que me ha ayudado muchísimo es, precisamente, la rutina. Esa rutina de la que quería escapar ahora es mi amiga, una aliada que me ha ayudado a lograr en estos meses mucho más de lo que me hubiera imaginado.

Lo primero fue, como te contaba en otro post, volver a levantarme temprano. Ese fue el catalizador; fue lo que motivó que volviera a ser organizada y ha representado cambios positivos que se han ido extendiendo a todas las áreas de mi vida.

La rutina es el hábito de renunciar a pensar.

Y no siempre es malo. Te lo aseguro.

Gracias a la rutina – en realidad son pequeñas rutinas que llevo a cabo a lo largo del día – no me siento perdida, le da estructura a mi día, me permite centrarme en lo que es importante para mi, atender mis prioridades, avanzar en mis proyectos e ir paso a paso hacia mis metas.

Con una rutina tengo en piloto automático varias tareas que me facilitan la vida, que me permiten ir fluyendo en el día a día sin agobiarme, dejo de pensar cuál es el siguiente paso porque ya sé cuál es, no tengo que estar acordándome qué me falta hacer. Una vez que la rutina está instaurada la fuerza de voluntad para hacer alguna actividad pasa a segundo plano porque ya la tengo incorporada, se ha vuelto un hábito.

Tampoco se trata de que todo el día esté meticulosamente organizado y cronometrado; al contrario de lo que parezca, una rutina me da flexibilidad y libertad.

Rutinas personalizadas.

Estoy segura de que cada quien necesita su propia rutina, pues nuestras necesidades, prioridades y metas son distintas.

Por ejemplo, a mi me gusta levantarme temprano, trabajo desde mi casa, no tengo un horario fijo para salir, mis hijos no van a la escuela y los tengo conmigo todo el día, no tengo muchos compromisos sociales, comemos en casa a diario y no tengo ayuda externa para la limpieza de mi casa.

Mi rutina no le servirá a una mujer que trabaja fuera de casa, que necesita salir a una hora fija para llevar a sus hijos a la escuela y luego ir a su trabajo, o a alguien que por sus ocupaciones no come en casa, o a quien tiene una empleada para la limpieza de su hogar, o a quien no está dispuesta a levantarse a las 4 de la mañana 😆

Cambia tu pensamiento acerca de las rutinas y si no tienes una, te invito a crearla.

Mi Bullet Journal ha sido el complemento perfecto para implementar y llevar a cabo mi rutina diaria en la que incluyo mis actividades de cuidado personal, de negocio online y local, del homeschooling con mis hijos y las tareas domésticas (limpieza y comida). Aquí puedes leer cómo llevo todo esto en una libreta.

¿Necesitas ayuda?

Si estás harta de que el tiempo se te escurra entre los dedos, de la sensación de ir dando tumbos todo el día, de estar ocupada todo el día y terminar agotada sin saber en qué se te fueron las horas, contrata mi ayuda.

Te ofrezco una asesoría privada para crear una rutina que se adapte a ti, tomando en cuenta tu estilo de vida.

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  • estructura,
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  • tu productividad se incrementará,
  • pondrás tus actividades en piloto automático,
  • tu estrés disminuirá,
  • te ahorrará trabajo,
  • te motivará a continuar trabajando en ti y a ser una mejor versión de ti misma.

No esperes a la próxima semana, al próximo mes o al próximo año, el momento ideal nunca llega, empieza ahora mismo y toma las riendas de tu vida. Sé dueña de tu tiempo, solamente tú puedes decidir cómo utilizarlo.

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