Un fin e inicio de año diferentes.

Este fin e inicio de año fueron muy diferentes a años pasados. Desde el 21 de diciembre nuestra rutina se alteró; así que llevamos poquito más de dos semanas (¡a mí me parece una eternidad!) muy movidas e intensas y anhelo (mis niños también) volver a nuestra rutina y a la vida sencilla y tranquila que tanto nos gusta.

Hemos tenido momentos muy lindos, como la presentación de una pequeña obra de teatro de un taller al que asistió mi hija y la visita de mi querida amiga  y su familia.

Lo más duro de estas dos semanas es que mi esposo y mis hijos se han enfermado uno detrás de otro ¡o al mismo tiempo! (vamos por la segunda vuelta de enfermedades) y esto ha implicado poco y mal dormir, hacerme cargo de varias cosas yo sola, preocupación, estrés, cansancio…

Por otro lado, hemos estado saliendo de casa casi a diario y por varias horas. Nos ha tocado hacer compras (que regularmente no hacemos), andar con prisa, comer de manera distinta a la usual…

En fin que todos andamos con la alimentación y sueño alterados, cansados, con las defensas bajas. Sí, con recuerdos muy lindos pero ya necesitamos algo de tranquilidad y varios días de estar en casita sin salir.

Con todo, no he hecho mi revisión del 2018 y mucho menos mi planeación del 2019; tampoco había elegido mi palabra para este año hasta que hace unos poquitos días llegó de pronto a mi mente.

¿Sabes? con el paso de los años la euforia del año  nuevo ha disminuido drásticamente en mí. No es que no me alegre por un nuevo año, ni que no agradezca todo lo vivido en el año que termina; simplemente que ahora considero que cualquier día es bueno para reflexionar sobre lo que hemos hecho, para decidir hacer cambios y mejoras a nuestra vida, para ponernos objetivos, para hacer planes y para empezar a hacer algo que nos lleve a la vida que queremos tener.

Así que aunque empezaba a sentir agobio y una sensación de urgencia por tener mis propósitos y planeaciones, me di permiso de no hacerlos; es más, quiero usar esta semana para descansar, reconectar conmigo misma, con mi esposo y mis niños, limpiar mi casa, retomar rutinas, volver a comer rico y saludable; o sea, para cuidarme y para volver a hacer aquello que me hace bien, que me llena y me da estabilidad.

Hoy aprecio mi vida simple porque me doy cuenta de cuántos beneficios me da: claridad de pensamiento, oportunidad de enfocarme en lo importante, espacios de descanso, tiempo para hacer actividades que me nutren emocionalmente, un ambiente físico agradable, usar mi tiempo eficientemente… Todo esto permite que disfrute de una vida sana, feliz y productiva, lo mismo que deseo para ti.

Cuéntame, ¿qué tal estás empezando el año? ¿ya estás de vuelta a la rutina o te vas a tomar otros días?

Una respuestahasta ahora.

  1. […] había platicado que mi fin de 2018 e inicio de 2019 fue caótico, como nunca había sido. Regularmente esta época es bastante tranquila para nosotros y no nos […]

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