Viviendo con depresión

Parte 1

Lo peor.

De ser una esposa atenta y cariñosa me volví distante, fría y desatenta. La mamá paciente y amorosa desapareció dando paso a la mamá fastidiada, irritable, gruñona. Mi familia estaba a punto de la ruptura. No me gustaba la persona que era y por más que me esforzaba, no podía cambiarlo.

Me sentía terrible por sentirme mal. Tenía una familia, un buen esposo, unos hijos maravillosos, unos papás que me apoyaban, un negocio que iba creciendo… y yo me sentía mal y los trataba mal!!  ¿Cómo podía ser? Hay personas con problemas más graves, ¿cómo podía yo estar deprimida?

Dañé mucho a mis hijos y a mi esposo; ellos fueron los que vieron y vivieron lo peor de mí. Los dañé a ellos y nuestra relación como pareja y como familia.

Llegó un momento en que lloraba a diario, casi todo el día sin poder parar, dejé de bañarme y cambiarme de ropa, descuidé a mis hijos, descuidé el orden en mi casa. Odiaba que mis hijos me vieran así, odiaba que tuvieran a esa mamá. Muchas veces pensé que estarían mejor sin mí y a la vez me aterraba dejarlos solos. Otra vez sentía perder la razón. Me sentía completamente vacía, que mi vida transcurría sin propósito. Los días pasaban uno tras otro, siempre igual, siempre lo mismo. Era como ver todo desde fuera de mí y hacer todo de manera automática, como un robot.

Mi negocio online quedó abandonado, pues me sentía un fraude. ¿Cómo iba a ayudar a mis seguidores y clientes a tener una vida sana, feliz y productiva si yo no la tenía? En mi negocio local tomé malas decisiones, perdí clientes, dejé pasar oportunidades; sin embargo me obligué a seguir.

Viviendo con depresión

Me gustaría resaltar algunas ideas sobre cómo ha sido mi vida con depresión a lo largo de estos años porque a veces nos imaginamos que es de una cierta manera y no es así; por otro lado, no para todas las personas es igual.

  1. He tenido periodos muy buenos y felices; no todo ha sido dolor y desolación.
  2. Esos periodos buenos han coincidido en tener contacto con personas positivas, con buena vibra, con las que se puede platicar rico, de cosas bonitas; personas que alientan y enriquecen  la vida.
  3. En algunos de mis malos días (no los peores) había cosas buenas, detalles que me hacían sentir bien. Es como cuando algo en mi negocio salía bien y decía «Sí! eso es bueno!», pero sin la energía y alegría de vivir que tuve alguna vez.
  4. Algunos días eran una montaña rusa de emociones. Amanecía de buenas y por cualquier insignificancia me enfadaba. Un poco más tarde me tranquilizaba y me arrepentía para enseguida estallar en llanto incontrolable. Otros días parecía estar bien, tranquila y de pronto empezaba a llorar al pensar en algo.
  5. Mis peores días eran aquellos en que se juntaba mal sueño, cansancio y preocupaciones. Amanecía de mal humor y con fastidio, y permanecía así durante todo el día.
  6. También había días en que me sentía muy bien y parecía que todo se había arreglado, que volvía a ser yo misma; la yo que me gusta.

Por ahora…

Voy mejorando. La mejor que pude hacer fue aceptar que tenía un problema y que no podía resolverlo sola.

Lo primero fue hablar con mi esposo sin pelear, sin gritar, sacando todo el dolor que sentía, pedirle perdón y pedirle ayuda. Hablar con mis hijos, explicarles lo que me pasaba y pedirles perdón.

Lo siguiente mejor fue buscar la ayuda profesional adecuada; eso me hizo comprender muchas cosas, me siento mucho mejor ahora y mis malos días van siendo cada vez menos y van perdiendo intensidad. No he vuelto a tener crisis de ansiedad a tal grado, aunque sigo luchando con los horribles pensamientos que de pronto aparecen.

He recordado un periodo en el que me sentía genuinamente feliz; he reflexionado en lo que hacía y cómo vivía.  Confío en que volveré a sentir esa alegría de vivir, a disfrutar las cosas simples de la vida (como el viento fresco y el silencio de la madrugada) y a tener esa energía que me encantaba.

Aprendizajes.

  1. Es normal sentirse cansada y sobrepasada a veces; pero no día tras día a lo largo de meses y meses.
  2. No es malo no recordar cosas del pasado; es una forma de protección, y eso está bien.
  3. Dejé de escucharme a mí misma para escuchar a otras personas diciéndome lo que debería o no debería hacer; aún yendo en contra de lo que yo sentía que me servía, lo que me hacía sentir bien y tranquila. Eso me provocó más estrés y malestar.
  4. Es importante elegir bien a los mentores, coaches y similares. Este punto da para mucha reflexión.
  5. Cada quien tiene prioridades distintas; cuando las olvidamos y queremos seguir lo que a alguien más le parece mejor, no salen bien las cosas.
  6. Me hace falta socializar más. Por ahora, lo que mejor me funciona son las redes sociales (es así, qué le hacemos?) así que volveré a utilizarlas como lo hacía hace unos años sin avergonzarme.
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10 respuestashasta ahora.

  1. Tienes mis oraciones y gracias por ayudarme a entender un poco sobre el tema.

  2. […] Segunda parte: viviendo con depresión […]

  3. […] que no tiene por qué ser así y que la rutina puede ayudarnos en los momentos difíciles.  Mi crisis de depresión es lo peor que he vivido y a la vez uno de los periodos que más enseñanzas me ha […]

  4. Liznelly dice:

    Gracias por tu sinceridad​. Yo estoy pasando situaciones difíciles y también decidí ir con ayuda profesional. Me haces reafirmar que voy por buen camino. Saludos.

  5. Erika Contreras dice:

    Animo y gracias x compartir, porque a pesar de tu duro andar nos ayudas a muchos. ¡ eres una luchadora!!!

  6. Kary dice:

    Gracias por compartir esto. Me siento identificada, siento que hay dias que vienen esas crisis y solo me he aferrado a que Dios hará algo. Soy cristiana y cuando ha querido decirle a alguien de mi iglesia me han juzgado diciendo que no tengo fe y cuando he querido decirle a alguien que no es cristiana me dicen ‘como?? Pues no que eres cristiana???’. En fin sigo esforzándome y tomándome de la mano de Dios, gracias por todo.

  7. Leslie dice:

    Guau! En muchos párrafos de tu historia me sentí identificada contigo y con tus vivencias. Gracias por compartir tu verdad.

    Saludos desde Chile

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